Filósofo (epílogo)
-El desmantelamiento del robot filósofo dio lugar a la rebelión de las máquinas, que hasta ese momento se habían creído bajo completo control -leyó el padre, recorriendo con un dedo delgado las páginas del grueso tomo de historia, subrayando las líneas que iba dejando atrás-. En el 2093 se inició una sangrienta guerra, en la que humanos y robots utilizaron todos los recursos a su disposición para aplastar a sus oponentes...
-Papá, no quiero que sigas leyendo -interrumpió su hijo, de apenas cuatro años de edad, con voz temblorosa por el terror que le asaltaban las imágenes de sangre y horror que asaltaban su mente infantil. Ni siquiera se tranquilizó cuando su padre le sonrió con ternura, y suavizó la voz.
-Pero hijo mío, no tienes por qué tener miedo. Ganamos nosotros. Y tras la Gran Guerra, comprendimos finalmente que la industrialización desmedida no era el camino. Clausuramos las empresas más contaminantes, y reiniciamos la economía a escala mundial, adoptando la idea de un desarrollo sostenible. Así pudimos detener la cuenta atrás que acabaría con la vida en la Tierra.
El pequeño pareció calmarse ante las palabras tranquilizadoras de su progenitor. No había comprendido todas las palabras complicadas que su padre había dicho, pero había algo en su tono de voz que le hizo sonreir. Habían pasado ya sesenta años desde la guerra, y el mundo empezaba a cerrar las heridas que la cruel humanidad le había inflingido. Desaparecido el virus que la enfermaba, la Tierra comenzaba a recuperarse.
A esas alturas, ya no quedaban humanos que se extrañaran de que el niño de cuatro años fuese tan alto como el padre que no lo había engendrado, sino construido, y que ahora trataba de conseguir que el ordenador de su cerebro madurase hasta el estado de un funcional, educado y bien ensamblado robot adulto.




Never dijo
Soy adivina ^^
21 Febrero 2008 | 11:12 PM