¿Dónde estás?
-Hasta la próxima -dijo el trasgo, con una sonrisa.
-Adiós -dijo la diablesa, devolviendo la sonrisa, pero cargada de tristeza.
El trasgo se despidió con la mano, agitándola suavemente, mientras veía alejarse a la diablesa. Aquel ser, envuelto en llamas, que había surgido de los mismos infiernos para sentarse a su lado. La vida había golpeado con dureza a una criatura que había nacido para ser admirada, y en los despojos de su alma se había refugiado la negra tristeza, como una odiosa enfermedad que la consumía. Y en sus ojos, antaño de hipnótica mirada, podía apreciarse ese pozo oscuro de desesperación que dificilmente iba a terminar.
Adiós, había dicho ella, y el trasgo siempre se preguntó si lo había dicho con intención, o sólo el cruel azar le había hecho pronunciar aquella palabra desdichada. Nunca volvió a verla. Desapareció con una nube de humo y una pequeña explosión de llamas, y jamás regresó. El trasgo la esperó durante días, que pronto se convirtieron en semanas, y después en meses. Supuso que nunca volvería a verla, y trató de olvidarla. Comprendió que no podría olvidarla, y empezó a buscarla. Entonces, se dio cuenta de que nunca podría encontrarla.
Y los negros pensamientos tomaron su mente como una sombra de miedo y duda. ¿Estaba a salvo? ¿Volverían a reir sus labios, a hipnotizar sus ojos? ¿Seguiría viva, si quiera?
Y en su desesperación, un alarido rasgó la garganta del trasgo, que gritó, y gritó, como si la fuerza de su deseo fuese a traerla de vuelta.
"¿Dónde estás?"





never dijo
Espero que no esté basado en hechos "reales". Desesperante.
17 Junio 2007 | 09:50 PM